Más allá de las fronteras: la población colombiana en su proceso de integración urbana en la ciudad de Quito

Como todas las grandes urbes modernas, la ciudad de Quito se ha ido construyendo en base a
procesos de migración local e internacional. Las migraciones hacia la ciudad han tenido diferentes
temporalidades e intensidades, generando dinámicas permanentes de cambio que pueden ser aprehendidas y estudiadas. Esta diversidad de significaciones, que en mucho provienen de una pluralidad de orígenes, puede generar conflictividad si los ciudadanos y gobiernos no han desarrollado formas de relacionamiento de respeto a la pluralidad y a las diferencias que componen la vida social contemporánea.

Los fenómenos más importantes de inmigración internacional hacia la ciudad de Quito durante su
época republicana presentan una diversidad de lógicas; no están relacionados únicamente a la migración campo-ciudad; también tienen sus motivaciones en los procesos de conflictos armados
que tienden a expulsar a las personas de sus países de origen. Así, la primera gran afluencia de
extranjeros hacia la ciudad de Quito fue durante la década de los 40 del siglo pasado, cuando, en
el contexto de mayor escalada belicista de la segunda guerra mundial, muchos judíos expulsados
y otros perseguidos políticos provenientes de Alemania, Austria, Polonia, Italia y República Checa
llegaron a radicarse, al menos temporalmente, en la ciudad de Quito.

La segunda gran oleada de extranjeros que arribaron a la ciudad de Quito fue la de nacionalidad
colombiana. Aunque los colombianos fueron siempre la población extranjera mayoritaria de la
ciudad, es a partir de finales de los 90 del siglo pasado y durante la primera década del presente
que se ha registrado un incremento importante, llegando a las decenas de miles de residentes de
esa nacionalidad en Quito. 

Las particularidades de haber sido desplazados por conflictos armados generan una especial vulnerabilidad: el viaje es repentino y sin planificación, es difícil reconstruir redes sociales que les garanticen mayor estabilidad en su proceso de integración; y en algunos casos el temor por su vida se mantiene, aún habiendo dejado el contexto de violencia que los expulsó.

El estudio que aquí se presenta, revela que existen también elementos que obstaculizan la integración de las personas extranjeras que residen en la ciudad. La más importante es la falta de documentación, que limita su acceso a derechos como la educación, el trabajo, el crédito o la vivienda. La investigación arroja también que existen problemas de discriminación por nacionalidad.

Este fenómeno nos lleva a pensar que todavía hay pendientes en el proceso de construir una ciudad cosmopolita que genere sentido de pertenencia a partir del reconocimiento de la pluralidad de origen de los actores que la componen.

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