El día jueves 20 de julio de 2017, el Instituto de la Ciudad realizó el conversatorio Arte y transformación de la ciudad con la participación de la artista Suzanne Lacy. El objetivo de este espacio fue el establecimiento de un diálogo sobre la experiencia del proyecto De tu puño y Letra diálogos en el ruedo, realizado en noviembre del año 2015, en ocasión del día por la no violencia contra la mujer. Junto a varios artistas y gestores culturales, se entabló una conversación sobre el carácter del arte en la ciudad en su relación con el cambio social y la política pública, estableciendo preguntas sugerentes como ¿Cambia el arte a la ciudad?

El conversatorio inició con la intervención de Julio Echeverría, director del Instituto de la Ciudad, quien señaló el papel del Instituto como instancia adscrita al municipio, cuyo rol es la generación de conocimiento para dar cuenta de la situación de la ciudad sobre diversas problemáticas que van apareciendo en ella. Mencionó la intención del Municipio de realizar una visión proyectiva de Quito al 2040, identificando algunas líneas maestras de lo que podría ser el desarrollo urbano futuro. El Instituto caracteriza al desarrollo de Quito como un proceso evolutivo en el que la ciudad ha ido modificando su forma, desde lo que fue una ciudad concéntrica en donde lo que hoy conocemos como centro histórico fue el punto de inicio, un segundo momento que tiene que ver con el desarrollo industrial a partir de los años 70 en adelante y el fenómeno actual de dispersión, caracterizado por una mancha urbana que invade el entorno natural y cultural. La introducción de la perspectiva del arte es en ese sentido muy importante, porque permite entender este proceso complejo desde la perspectiva de la diversidad de intervenciones culturales.

El Instituto ha desarrollado planteamientos en torno al cómo entender el hecho cultural; este tiene que ver, en el caso de la ciudad, fundamentalmente, con los temas del patrimonio material e inmaterial y con la identidad cultural. Para generar el hecho cultural se hace referencia al concepto de desinhibición, concepto traído de la zoología, que apunta a generar ciertos dispositivos que permitan que el hecho cultural se produzca. En el caso de la intervención artística De tu puño y letra, que contó con la participación del Instituto de la Ciudad, vale la pena recalcar la importancia de tal intervención y la necesidad de replicarla en el futuro. La ciudad necesita del arte como acción social que permita replantear en algunos casos , como en el de la violencia hacia la mujer, códigos culturales que persisten y se modifican en el tiempo; el arte puede ser un ejercicio adecuado en esta dirección.  


Con este antecedente se dio paso a la intervención de Suzanne Lacy

Suzanne comenzó señalando que existen algunos asuntos polémicos sobre el proyecto De tu puño y letra, que ella estaba gustosa de solventar, la misma utilización de las Cartas de mujeres;  la discusión con los animalistas sobre el uso de la plaza de toros y la discusión sobre si los hombres debían o no representar significativamente un asunto femenino. Así mismo, señaló que el proyecto De tu puño y letra involucró muchas contrapartes, por ejemplo, la UDLA con su Facultad de Medicina y el Instituto de la Ciudad, como una de las contrapartes más importantes en cuanto a la generación de conocimiento; manifestó la relevancia que tuvo para una artista tener contacto con una instancia de investigación y reflexión sobre el espacio de la ciudad.

Tras esta puntualización, Suzanne dio paso a la reflexión sobre la pregunta planteada ¿cambia el arte a la ciudad?

A su criterio por supuesto que el arte cambia a la ciudad, ejemplos al respecto están en el arte visual, comercial y la arquitectura. Sin embargo, Suzanne se refirió a cómo el arte visual puede sustentar políticas y percepciones públicas. Si bien el arte visual puede ser una instalación permanente en la ciudad, el arte performativo puede producir formas de relacionamiento que son diferentes a las que normalmente existen en las ciudades; para ejemplificarlo expuso uno de sus proyectos realizado a lo largo de una calle de Brooklyn donde hubieron 360 mujeres en las escaleras de la ciudad.  Estás mujeres estaban hablando de toda clase de problemas tanto de su vida privada como pública, desde racismo hasta violencia sexual. En los últimos 40 años Suzanne ha estado comprometida a explorar estas problemáticas desde el arte. En este caso se expuso las conversaciones privadas de estas mujeres a una audiencia de 200 personas para dar a entender que las conversaciones de estas mujeres eran un asunto público. Se creó así un modelo de conversación entre diferentes, posicionando los asuntos de las mujeres en la plataforma del discurso público.

La otra forma en la que el arte tiene que ver con la política, se muestra por ejemplo en la introducción de estrategias para el cambio social. En otro caso presentado por Lacy, se trató de mirar las condiciones de trabajo en Manchester, Inglaterra. Se trabajó con empleadas de limpieza del museo, para exponer sus condiciones de trabajo y demandar mejores remuneraciones.


Otra forma importante, que no debe olvidarse, es la referida a los medios de comunicación masivos y su incidencia en el cambio de las percepciones sociales. Se reseñó un proyecto sobre el envejecimiento en Estados Unidos, cuyo objetivo fue generar un ambiente en el cual las mujeres mayores eran parte del discurso.


En otro proyecto, realizado en California, se usó el arte y el deporte del básquet para presentar una política de juventudes que estaba siendo desarrollada e implementada por el gobierno local.

Y finalmente Lacy presentó el proyecto De tu puño y letra y su orientación hacia el cambio de percepciones, involucrando a a gente de distintas partes de la ciudad para hablar del serio problema de la violencia contra las mujeres.

Un ejemplo de un proyecto diferente, fue presentado por Suzanne, respecto a una comunidad en Mánchester. La artista lleva trabajando en ello dos años. Este proyecto se llevó a cabo en una región del noroeste de Inglaterra donde existían varias industrias textiles. En los ochenta y noventa estas fábricas cerraron, cambiando la economía de la ciudad dramáticamente y dejando la infraestructura industrial vacía, la cual fue utilizada para la construcción del evento. Otro asunto interesante de esta región de Inglaterra es que en los sesenta muchos inmigrantes de Pakistán y Asia migraron para trabajar en las fábricas. Estos trabajadores eran especializados en esa área y fueron muy bienvenidos, así que se asentaron y crearon una comunidad alrededor de las poblaciones originarias.


Suzanne relató que cuando las industrias cerraron, no existió un lugar donde las personas de diferentes culturas puedan relacionarse. Sin este lugar común, con escuelas separadas, las comunidades, musulmana y cristiana, se dividieron. Suzanne fue invitada a esta región para trabajar sobre este problema junto a instituciones y otros artistas, y tal como en Quito, no solo trabajaron en un proyecto artístico sino, que apoyaron el desarrollo de discursos sobre la problemática y usaron el proyecto para apoyar el desarrollo de organizaciones locales. En círculos de aglutinación/integración, se posibilitó el desarrollo de capacidades cognitivas sobre la nueva situación. Se entrevistaron a 70 personas que trabajaron, o tuvieron familiares que trabajaron en las fábricas, y se les preguntó sobre racismo, economía y esencia cultural; se instalaron videos que fueron colocados en la fábrica en el mes de septiembre de 2015. Así también, se desarrollaron eventos durante tres días con la presencia de Tim Eriksen de Kentucky quien es un experto en shape note música; una forma de música democrática y participativa que se originó en esa zona de Estados Unidos. Por tres días, las personas de la localidad hicieron tours por las fábricas y luego, un día de septiembre, realizaron un performance que incluía música shape note y sufi chanting. En la noche tuvieron una cena en la fábrica para 500 personas, 50% musulmanes y 50% cristianos. En este proyecto la idea fue generar conversaciones sobre las diferencias y sus oportunidades para el diálogo.

Actualmente, el proyecto continúa con diferentes organizaciones que están usando el material para recaudar fondos y apoyar a las organizaciones locales. En eso es muy diferente al ejemplo de Quito, porque esta es una comunidad muy pequeña, con organizaciones pequeñas.

Aquí, Suzanne señala que fue invitada específicamente para trabajar el asunto de violencia contra las mujeres gracias a su trabajo anterior. Según su perspectiva ingresó a una ciudad en la cual había una larga historia de activismo respecto al tema. Uno de los primeros proyectos a los que fue introducida fue el de Cartas de mujeres, luego fue introducida a GIZ y Tim Croger y sus trabajos sobre masculinidades. Luego a Paulina León, del Centro de Arte Contemporáneo y ella comenzó a organizar la relación con organizaciones sociales. Así también, Fundación Museos permitió relacionarse con otras instituciones incluyendo la Secretaría de cultura, Secretaría de inclusión social, el Patronato, y el Instituto de la Ciudad, entre otras. Todas estas organizaciones apoyaron el ingreso a la comunidad, el involucramiento de universidades enfocadas en temas de masculinidades y tratamiento médico. A medida que el proyecto se fue desarrollando se fueron integrando, más y más artistas locales, incluyendo a Gabriela Ponce y Raúl Teba.

Al principio cuando fue introducida a Cartas de mujeres, Suzanne estuvo impresionada por la escala del proyecto, pero no tenía la intención de replicarla, pues ese proyecto se había realizado en los años 1970 con artistas mujeres. Sin embargo, consciente de que como artista es muy importante construir en el trabajo de otros actores, repensó la importancia del proyecto porque no cree que el arte sólo produce cambio social, sino que el arte puede participar con otros actores sociales y políticos. En su opinión si el arte no es realmente colaborativo no puede aportar al cambio social.

Según menciona, algunas de las mujeres involucradas en el proyecto Cartas de Mujeres dijeron que las estas estaban depositadas en cajas y que sentían que el siguiente paso para hacer que esas cartas incidan en la política pública, era necesario traerlas al espacio público, porque el contenido de esas cartas apuntaban a la necesidad de dispositivos institucionales normativos que desarrollaran modelos de protección y de garantía de derechos, por lo que se decidió usarlas.

Tras esta presentación Suzanne invitó a sus colegas para que hagan comentarios sobre su colaboración en el proyecto.

De tu puño y letra (link)


En el desarrollo del conversatorio intervino Tim Croger, representante de GIZ en el 2015, quien señaló que hubo la intención de varias empresas municipales de llevar a cabo un proceso de socialización a hombres sobre la problemática de la violencia contra las mujeres. Estos talleres trabajaron con testimonios, para que la violencia no sea un asunto abstracto y sus resultados se mostraron beneficiosos.

Azucena Sono del ICQ y Gabriela Ponce, señalaron la importancia del trabajo de selección de las cartas y su traducción en términos dramáticos. Se habló sobre la dificultad de armar un guion y las decisiones estéticas y también políticas en cuanto al contenido de violencia explícita, decidiendo dar prioridad a ese material, justamente porque se mostraba que este tipo de violencia está todavía muy presente en la vida social del país, señalando que el trabajo con material real, no fue intervenido, sino adaptado en su integralidad. Un dato interesante manifestado fue la necesidad de establecer una búsqueda minuciosa de cartas que revelaran procesos de liberación, en los que las mujeres habían logrado salir de situaciones violentas. Teniendo en cuanta que en Ecuador solo 1 de cada 10 mujeres salen de la situación de violencia.

Oderay Game, productora del proyecto, recalcó el trabajo colaborativo como elemento fundamental junto a la relación entre compromiso, activismo y arte. Según dijo, mucha gente de la que participó tenía una estrecha relación con la ciudad manifestando que el proceso de convocatoria fue complejo y fuerte, con hombres que reconocían que hay una violencia activa contra la mujer y también experiencias negativas de los hombres, que tras ver las estadísticas no se sentían movilizados a participar. Oderay señaló también que el proyecto funcionó siempre en proceso y se repensaba permanentemente. Un punto importante, a su criterio, fue la resignificación del espacio masculino y violento de la Plaza de toros, cuando los hombres se paraban en la plaza con una estética que cuestionaba la masculinidad tradicional.

Al respecto, Suzanne señaló que es impactante que aunque tantas mujeres hayan escrito estas cartas, la reacción por parte de las instituciones públicas no haya sido suficiente. Sobre esa necesidad, se refiere al programa de denuncia implementado por el municipio sobre atención de casos de acosos en el transporte público. Sin políticas públicas, señala Suzanne, las mujeres no van a abandonar sus situaciones de violencia a menos que tengan un sostén de las familias o de su comunidad.

Respecto a lo sucedido en la UDLA, Leonor Jurado mencionó la participación de varios de los estudiantes en el performance y que a partir de eso se hizo un cambio importante en el pensum integrando el tema de género en todas las carreras, se hicieron talleres de arte y salud,  así como una réplica del performance a menor escala en la Universidad.

Se mencionaron entre las preguntas, la preocupación del distanciamiento de la comunidad artística y académica de la sociedad, hablando un lenguaje que no es entendido. Se mencionó que posiblemente el performance sea un acercamiento más directo a la comunidad, pero dentro de las funciones que tienen el arte y la cultura, una de las principales es elevar el nivel de comprensión semántica, es decir que la comunidad y la realidad sea capaz de entender y posicionarse sobre su realidad y en ello el arte tiene un papel fundamental. La preocupación entonces es por los procesos pre y post, es decir sobre los procesos preparatorios de vinculación, de crear condiciones, gestionar conocimiento de la gente y los procesos posteriores de generación de impacto, sin ello el alcance de las intervenciones puede limitarse a grupos minoritarios. Queda la pregunta por la relación entre el arte y los cambios sociales en la medida en que cada vez cada vez mayor parte de la población camina por una senda muy diferente a la de los artistas que siguen siendo una élite. El arte como instrumento de cambio, supone desarrollar una mayor escucha a la otra cultura, la cultura popular del siglo XXI.

Frente a eso, Suzanne señaló que escoge el trabajo con organizaciones, porque éstas pueden continuar el esfuerzo con sus agendas. En algunos casos se logra esta alineación y los esfuerzos continúan y en otros no.

Suzanne menciona que el arte social está muy marginalizado en EEUU y en ese sentido trabajar en Quito fue una experiencia de aprendizaje sobre como relacionarse con las instituciones. Sin embargo, reconoce que a pesar del trabajo con tantos actores, ella no tiene la fantasía de que el arte en sí mismo vaya a cambiar alguna de estas problemáticas, sin embargo la pregunta es si este tipo de arte está ayudando a empujar la piedra cuesta arriba.

Finalmente se entabló un diálogo sobre la responsabilidad institucional en relación a la continuidad de la gestión de proyectos y las posibilidades de mejoramiento a futuro.


En criterio de Suzanne, todas las temáticas planteadas son muy válidas y es importante que este tipo de arte sirva como una plataforma para un diálogo abierto, porque los asuntos que se han señalado son problemáticas endémicas en la ciudad.

 

LA POSTURA DEL INSTITUTO DE LA CIUDAD


Julio Echeverría intervino señalando que para el Instituto fue muy importante desde un inicio ser parte del proyecto, porque el Instituto trabaja con la producción de la ciudad la cual es hecha por la gente a través de estructuras de sentido, que son representaciones que se configuran como códigos culturales que la investigación y el conocimiento apuntan a modificar especialmente si son códigos que afectan la vida social como la violencia contra la mujer. Por ello el Instituto se insertó en el acompañamiento y sistematización del conocimiento que se podía generar a través de esa experiencia. El ICQ utilizó una metodología hermenéutica selectiva, en el sentido de que el problema que debía enfrentar el proyecto era seleccionar elementos que podían desatar efectos que apuntaran a movilizar la conciencia de la gente que se involucraba en calidad de actores y de espectadores.

La complejidad hermenéutica estaba en qué elementos deberían ser seleccionados porque iban a tener un impacto desinhibidor en estructuras de sentido codificadas que requerían ser cambiadas.

Ese acompañamiento desde el Instituto se movía en cuatro niveles partiendo de entender que la hermenéutica selectiva era una representación de una problemática, la carta en sí mismo era una representación, y la selección de las partes de las cartas a presentar eran un ejercicio selectivo complejo, determinando el principio activo que fuese a desatar un efecto. El primer nivel era cómo acontece esa representación en los actores del performance, allí había una transformación cognitiva del actor que participaba del performance, siendo que muchos de ellos tenían algún tipo de desempeño en la prestación del servicio público, policías, educadores, servidores públicos, actores con capacidad de difuminar el efecto. Un segundo nivel era el efecto de la representación en el público, para la cual era necesario mirar cómo el público entraba y salía de la plaza, qué efectos había logrado el performance; un tercer nivel era cómo esta representación transitaba hacia los medios masivos de comunicación, siendo estos los que permiten masificar el efecto, y un cuarto nivel, referido a la traducción en política pública, gracias al involucramiento de otros actores, donde entra también la academia. La operación del instituto fue sistematizar el proyecto en todos estos niveles.

Fotografías de performance tomadas de: http://www.suzannelacy.com