El Instituto de la Ciudad de Quito realizó el primero de tres conversatorios destinados a entablar diálogos enriquecedores sobre la fotografía urbana. “Fotografía, historia y memoria de la ciudad” se enfocó en la relación entre la memoria histórica y la capacidad de la fotografía de dar cuenta del pasado que constituye a la ciudad.


Introducción por Julio Echeverría Director del ICQ 

Para animar la reflexión, planteamos algunas ideas de referencia. Como punto de partida, aludimos a lo planteado por Walter Benjamin en su texto “La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica”; su intervención nos permite ubicar a la fotografía entre arte y documento. Esta tesis se ilustra de distinta manera: en cuanto la fotografía es memoria, registra el tiempo que pasa en un devenir indetenible; en este sentido lo que hace la fotografía es detener el tiempo y de esa manera enfrenta la percepción de un mundo cada vez más acelerado.

En las reflexiones actuales sobre la sociedad esta puede caracterizarse como ultramoderna, en el sentido de que la percepción del tiempo tiende a acelerarse a efecto de la introducción de tecnología. En posición alterna a esta, están las teorías que hablan de la contemporaneidad como posmodernidad; estas posturas giran en torno a la crítica de lo moderno tratando de recuperar lo que este ha destruido: el pasado, la memoria y las formas de vida que se considera fueron más auténticas.

La fotografía entonces, se ubicaría en el medio de esta dicotomía, por un lado permite el rescate del pasado destruido por el avance vertiginoso de lo moderno, aun siendo –la fotografía- un producto propio de la modernidad; pero al mismo tiempo, por esa misma condición, se inscribe en el tiempo de lo efímero que caracteriza a la ultramodernidad. Allí vemos la escisión entre su dimensión artística y su dimensión documental.

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La pregunta que se plantea es ¿en qué medida en este contexto, la fotografía tiende a enfatizar más el lado de documento o el lado de la producción artística? O si ¿esa tensión entre arte y documento se mantiene en contextos ultramodernos y/o postmodernos?

Otra idea rescatada de Benjamin, gira en torno a la introducción de la técnica en la fotografía, aparatos inmersos en el proceso de pérdida de aura, dimensión sagrada que se ve alterada debido a la introducción de la reproductibilidad técnica; resultado propio del proceso de secularización moderna. Esta última reflexión nos permite Ingresar en el fenómeno de la digitalización de las imágenes, la cual potencia aún más este proceso; una reflexión que hará parte de nuetro tercer conversatorio.

Una última idea a rescatar del texto de Benjamin es aquella que habla de las fotografías como piezas probatorias en el proceso histórico, lo cual nos remite a la fotografía como documento. La fotografía como búsqueda de indicios, como una parte de lo que fue y de lo que está siendo. Eso nos conecta con la posibilidad de las fotografías de ser indicadores de aspectos del pasado, de registros del presente, las fotografías aparecen como indicadores de sentido. ¿La fotografía nos remite a señales del pasado que podrían actualizarse cuando las condiciones del presente se adecuen de manera tal que lo vuelvan posible?

“Memoria visual en la construcción de la ciudad de Quito. Pinturas, grabados y fotografías” por Alfonso Ortiz.

Presentó un menú de fotografías, pinturas y grabados con el propósito de evidenciar la cualidad de la imagen como documento.

Retomando la frase de Octavio Paz, Alfonso se sirve de la fotografía para hablar de la arquitectura como testigo insobornable de la historia, porque no se puede hablar de un gran edifico sin reconocer su calidad de testigo de una época, su cultura, su sociedad y sus intenciones.

Muchos de los cuadros y fotografías presentadas son poco conocidos y exhiben en su conjunto gran cantidad de información sobre la sociedad quiteña.

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Se va conjugando información histórica documental, narraciones e imágenes lo cual hace posible reconocer la transición del paisaje arquitectónico a la par de la transición social.

Otra información gráfica que nos permite recrear la estructura antigua de los edificios, son los planos. En base a esta historia es posible desmontar algunos imaginarios existentes en cuanto a la colonialidad de los edificios del centro histórico de Quito, el pasado incásico, colonial, etc.

El Palacio de gobierno, el Palacio arzobispal, la iglesia de la Compañía y el Edificio del Cabildo son algunos de los mejores ejemplos de esta tesis. La exposición fue mostrando como el proceso de remodelación de estas edificaciones estuvo ligado a las percepciones sociales sobre la estética y la funcionalidad en transición.

En base a esta manifiesta modificación del carácter colonial de las estructuras suplantándolas por estructuras neoclásicas o neocoloniales, construidas principalmente en la época de los gobiernos conservadores, se estableció una reflexión acerca de la conservación arquitectónica; para ilustrar esto Alfonso presentó una serie de fotografías comparativas.

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En este caso, evidenciamos que de todas las estructuras presentes en la primera foto (izquierda, autor desconocido) ninguna ha permanecido ochenta años después, como se muestra en la fotografía de la derecha (Rolf Bloomberg)

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Cosa que no sucede cuando comparamos la misma foto de Bloomberg con una actual, en la que se evidencia la pervivencia de todas las estructuras; a criterio de Alfonso, esto se debe a que en las últimas décadas existe una política de conservación monumental en la ciudad.

Otro caso que ilustra la confluencia entre la transición de la funcionalidad y la estética, se manifiesta en el traslado del mercado de la Plaza de San Francisco, al mercado de Santa Clara, como parte de una necesidad de higienizar el espacio del centro.

Termina su erudita presentación, que aquí resumimos apenas en cuanto a sus grandes líneas temáticas, con una frase de Gabriel Rebollo, arquitecto conservador de la mezquita de Córdoba, que dice: “La ciudad es un artefacto que permanece porque tiene capacidad de transformarse, ahora que casi todo dura poco, la ciudad tiene la capacidad de transformarse”

“El misterioso paso del fotógrafo André Roosevelt por Quito” por Julieta Pestarino, becaria del ICQ 


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Julieta Pestarino es becaria argentina seleccionada en la convocartoria de Becas 2016 del Instituto de la Ciudad de Quito.

Su investigación presenta una cronología del paso de André Roosevelt por el Ecuador y especialmente por Quito. La investigación comenzó cuando el Centro de documentación de Arquitectura Latinoamericana (CDODAL) en Argentina, que posee un ejemplar de un álbum llamado “Andean Paradaise” de André Roosevelt, encarga a Julieta averiguar sobre el mismo dada la escasa información que disponía el Centro.

Andean Paradaise es un álbum fotográfico sobre la ciudad de Quito y sus alrededores, el mismo cuenta con cuarenta y siete fotografías originales, pegadas en sus gruesas páginas e intercaladas con textos en inglés que comentan y explican a cada una de ellas.

Según la información del pie de imprenta el álbum fue impreso en Quito, en 1939 con una tirada de 100 ejemplares y cada uno de ellos lleva la firma del fotógrafo y autor de los textos André Roosevelt.

En un primero momento, la investigación reveló que Roosevelt fue un fotógrafo, cineasta, empresario y viajero franco americano, primo lejano de Theodore y Franklin Roosevelt. En base a la documentación existente sobre sus viajes alrededor del mundo se puede suponer que dedicó buen parte de su vida a viajar por los llamados “destinos exóticos”.

Nació el 1879 en París, se educó entre Francia, Inglaterra y Alemania y estudió Ingeniería Mecánica en las Universidades de Heidelberg y Sorbón. En 1924, Roosevelt viajó a Bali, Indonesia, trabajando para las empresas norteamericanas American Exprés y Tomas Cook, con el objetivo de desarrollar allí el mercado del turismo, pero además de sus intereses empresariales Roosevelt tomó muchísimas fotografías, actualmente muy reconocidas, sobre Bali y su gente.

En 1930, publica su primer libro Last Paradaise junto con Hilman Powel; años antes entre 1928 y 1929 Roosevelt y su yerno habían estado filmando un documental en Bali, Goona Goona, que se estrenó en estados Unidos en 1932 y tuvo gran acogida. Sobre este paso por Bali hay mucha información disponible, ya que los archivos se encuentran muy bien conservados y existe investigación al respecto, pero sobre su paso por Ecuador la información es bastante escasa

1Andre Roosevelt and Cyril Von Bauman, 1936

Según los medios gráficos y las notas periodísticas de Ecuador y algunos otros medios del mundo, Roosevelt llegó al Ecuador el 19 de abril de 1936, arribó a Guayaquil junto a su esposa Ruth y un compañero de expediciones llamado Cyril Von Bauman.

Según las notas internacionales, Roosevelt venía al Ecuador para realizar una investigación sobre el Amazonas, pero en realidad, pasó por Tulcán, Riobamba, Quito y el Oriente y luego se erradicó en una casa que adquirió en Ambato.

En diciembre de 1936, aparece en El Comercio una nota sobre su expedición al Chimborazo, donde se describe cómo el gobierno ecuatoriano apoya la expedición con dos aviones del ejército que serán manejados por aviadores norteamericanos, compañeros de Roosevelt, y que volarán sobre el Chimborazo con la intención de filmar panoramas y vistas científicas sobre los Andes ecuatorianos. Roosevelt fue acompañado a esta expedición por otro fotógrafo con quien pretendía crear la Ecuador Film Corporating.

En enero de 1937, su equipo realiza un segundo vuelo sobre los Andes del cual Roosevelt no participa porque tiene que atender otros asuntos de la empresa que lo trajo a Guayaquil. Evidenciando su condición de empresario.

Las imágenes obtenidas en estas expediciones fueron llevadas por Roosevelt a Nueva York para ser reveladas, algunas aparecen en medios norteamericanos pero una gran parte de ese material parece haber desaparecido al igual que la empresa Ecuador Film Corporating.

Luego de este paso por Nueva York, Roosevelt regresa a Ecuador y se instala en Quito. En 1937 el Ministro de Obras Públicas del Ecuador celebra con Roosevelt y Cyril Von Bauman un contrato para la explotación de minas de manganeso. Sobre esta mina y su desempeño comercial no hay ninguna aparición en medios.

André en junio de 1938, inicia el ascenso al Cotopaxi, pretendiendo fotografiar el cráter, no lo logra en el primer intento, pero en el segundo, con la ayuda de un andinista que lo acompaña, obtiene la primera foto despejada de su cráter, fotografía que es publicada en la portada del diario El Comercio de la época.

A partir de mayo de 1938, André Roosevelt comienza a publicar, con cierta periodicidad, una columna en el mismo diario llamada "Lo que sus ojos no ven”. En base a una revisión de los periódicos de la época, se encontraron veinte y seis apariciones de esta columna, publicada mayoritariamente los días domingos, siempre con el mismo formato de un par de fotos y un pequeño texto donde él expresa su opinión sobre Quito y al Ecuador de entonces. En estas apariciones recomienda por ejemplo impulsar el turismo, atraer rentistas que escapasen de Europa, conservarde las edificaciones coloniales, ceder una isla de las Galápagos a los Estados Unidos, entre otros temas controversiales. Muchas de las fotos publicadas en estas notas, aparecen en el álbum Andean Paradaise.

Las publicaciones sobre el Ecuador de las que tenemos registro son en principio tres: Andean Paradaise (1939), Quito Chachis (1939, contiene 48 fotografías de iglesias y edificios eclesiásticos de Quito) y Haven (1940, contiene 45 fotografías de paisajes, personas y escenas del Ecuador en general) este es el único que tiene una edición en Español.

La información presente en los álbumes es distinta a la de las columnas del El Comercio, es más generalizada, descriptiva y explicativa, comparando Ecuador con Estados Unidos y Europa, por lo cual parece ser destinada a un público que no conozca el territorio ecuatoriano. En general, aparece una visión del Ecuador asociada a su calidad mágica, lo menciona como paraíso, como lugar pacífico, etc. Una visión idealizada de Roosevelt es evidente, sobre todo en las fotos que incluyen personas, que le sirven a su vez para entablar una crítica velada hacia el modo de vida norteamericano y europeo. Sin embargo, en la mayoría de la fotografías no se ve una relación estrecha con la gente, sino más bien se trata de fotos de espaldas, de lejos, etc.

Las fotografías de arquitectura de la ciudad se concentran en la zona céntrica y en varias iglesias. En el álbum Haven, existe una nota al inicio en la que Roosevelt hace un recuento de sus publicaciones sobre el Ecuador donde se mencionan además de las tres explicadas, dos más: Portobello y Ancón de las cuales, la investigación aún no tiene indicios.

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En la publicación que realiza el 24 de diciembre de 1939, anuncia que va a dejar su columna en El Comercio, porque ha sido invitado a publicar en la Revista Línea, del mismo diario, en la cual hace pocas apariciones. Para agosto de 1940, deja de publicar en todos los medios. Según Ortiz, es probable que Roosevelt dejara su manifestación pública debido a un conflicto interno por la amenaza de guerra con el Perú, fenómeno del que él quería distanciarse, es decir un distanciamiento por la pérdida de la dimensión paradisiaca del Ecuador.

En la última columna que pública en el Comercio, hace un recuento de su expedición a Santo Domingo de los Colorados, que va acompañada de un par de fotos.

Las últimas informaciones fehacientes que la investigación recolectó sobre la estadía de Roosevelt en Ecuador, son acerca de una exposición de fotografías en la que participa junto a la artista plástica Olga Fish en 1939 y después en noviembre de 1941, cuando participó en una exposición en la biblioteca pública de Colombia.

Sabemos que para 1947, Roosevelt se muda a Haití donde muere quince años después. Extracto de las obras de André Roosevelt
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En base a las tres intervenciones y gracias a los comentarios del público asistente, se pudieron establecer las siguientes conclusiones

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Conclusiones 

  • El rol de la fotografía como documento histórico urbano puede traducirse como recuperación de la memoria de la ciudad, frente al fenómeno de la expansión urbana descontrolada. Como dispositivo de recuperación, la fotografía permite ir identificando lógicas de integración propias de las centralidades que actualmente se ven desplazas por la expansión indiscriminada de la mancha urbana, con sus efectos negativos de pérdida de calidad de vida que incluyen el deterioro del paisaje y de la calidad estética de los espacios, si bien se reconoce en Quito un importante esfuerzo por mantener y recuperar su legado histórico monumental. 

  • Es innegable el rol de personajes como Roosevelt para abrir la sensibilidad de los ecuatorianos hacia la fotografía, por ello su recuperación como obra y documento permite entablar un diálogo de esas sensibilidades con las nuevas generaciones; reflexionar y mostrar el transito hacia la complejidad que aquello implica; cuestionar el aceleramiento descontrolado y poco reflexivo en el cual puede incurrir el desarrollo de la arquitectura y del paisaje urbano; la fotografia puede, siguiendo a Benjamin, dar testimonio de la historia y rescatar señales e indicaciones del pasado o vistas que escapan a la mirada apurada de la ultramodernidad.

  • La posibilidad de detener el tiempo, nos remite a la idea de recuperar el aura, las señales perdidas que pueden ser materia para una reflexión contemporánea; a su vez, el fenómeno de la digitalización, evidencia una pérdida de vocación por la memoria, al tiempo que, paradójicamente, hace posible la recuperación de archivos y su perdurabilidad en el tiempo.