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La movilidad es una de las prioridades en la gestión de la actual administración del Municipio de Quito. El servicio de taxis tiene referencias específicas en el Plan Maestro de Movilidad de Quito 2009-2025, donde se plantean como objetivos del periodo la regularización del servicio, el cumplimiento de las disposiciones en relación a la utilización de dispositivos de cobro y la existencia de oferta suficiente en la noche y en los fines de semana.

El uso de taxímetros para el cobro del servicio de taxi se aplica regularmente en Quito desde 2003, cuando las autoridades de la Empresa Metropolitana de Servicios y Administración del Transporte (Emsat) exigieron su uso conforme a la resolución 001 del Consejo Nacional de Tránsito (CNT). El Plan de Movilidad referido señala la necesidad de establecer acuerdos con las instancias del Gobierno Nacional para regular el servicio de taxis bajo las condiciones de equidad, eficiencia y seguridad.

La Ordenanza Metropolitana No. 047 de 2011 establece la competencia del Municipio en la regulación de la oferta y demanda del servicio de taxis. En este contexto, la Comisión de Movilidadse encuentra analizando la recomendación de la Secretaría de Movilidad, en base a los resultados del estudio de oferta y demanda del servicio efectuada por el Consorcio Propraxis GSD Plus, para que mediante ordenanza se disponga incrementar el cupo de taxis formales. El proyecto de ordenanza se trató en primer debate en el Concejo, regresó a la Comisión para que se realicen los ajustes necesarios y finalmente se espera que sea discutido en segundo y definitivo debate el martes 11 de julio del 2017.
 
Oferta y demanda de taxis en el DMQ
 
El estudio de oferta y demanda de taxis en el DMQ muestra que existe un universo de 29.347 vehículos que ofrecen este servicio, de los cuales 16.024 (54,6%) son taxis formales y 13.323 (45,4%) son informales.

 

Según la fórmula aplicada en el estudio, hay una demanda de 42.000 usuarios de este servicio y en promedio se realizan 226.000 viajes diarios. Asimismo, tomando en cuenta la población de 2’500.000 habitantes en Quito, hay un promedio de posibles usuarios de 163 por taxi.

Con el objetivo de determinar la oferta necesaria para cubrir la demanda en el DMQ, el estudio utilizó la metodología SUD (Significant Unmet Demand) o Demanda Insatisfecha Significativa, desarrollada por el Departamento de Transporte de Reino Unido y usada desde los años 90. La metodología calcula la oferta necesaria en base a los tiempos de espera de los usuarios para acceder al servicio, en función del estándar de espera aceptada, determinando así la necesidad o no del otorgamiento de nuevos permisos o registros municipales.

Para la parametrización del modelo fueron necesarias encuestas de origen-destino domiciliarias y en vía a usuarios frecuentes. En estas se incluyeron preguntas sobre el tiempo máximo que un usuario está dispuesto a esperar y sobre el tiempo que esperó para acceder a un taxi en sus dos últimos servicios. Como resultado se obtuvo que en el DMQ el tiempo máximo de espera es en promedio 14,6 minutos y el tiempo promedio de espera es de 6,37 minutos.

 

Foto: Bed and breakfast del Cielo
 
Según el ISUD, los usuarios del DMQ experimentarían esperas inadmisibles para acceder al servicio, en el supuesto de que operen solamente los taxis formales que existen actualmente. El resultado concluye que se requiere se legalicen 8.693 nuevos vehículos para poder obtener un tiempo de espera y un nivel de servicio aceptable para los usuarios del DMQ.

En relación a la demanda, el estudio llevó a cabo encuestas origen-destino en hogares y encuestas origen-destino de interceptación en vía, identificando que en un día típico se efectúan 226.352 viajes. La distribución horaria y de pico de demanda determina que la Hora de Demanda Máxima (HDM) es entre las 7:00 y 8:00 de la mañana, periodo en el que se efectúan alrededor de 23.070 viajes de taxis.

Por otro lado, la oferta de taxis en el DMQ está conformada por dos tipos de servicio: los taxis que cuentan con título habilitante registrado y avalado por la Agencia Metropolitana de Tránsito y los taxis que no poseen las debidas autorizaciones y que operan al margen de la ley. Los últimos se dividen en servicios informales corrientes (circulan en el DMQ con una operación similar a taxis convencionales y ejecutivos), y servicios informales de operación en circuito (operan transportando a un grupo de personas entre orígenes y destinos ubicados en sectores puntuales).

El 16% de viajes se realiza en taxis informales; de este, un 9% corresponde al servicio convencional urbano ordinario y un 7% al circuito repetitivo (taxiruta). Las personas eligen el primero por el precio y la rapidez, mientras que el segundo es elegido debido a la rapidez, la necesidad de movilizarse, la facilidad en rutas y el déficit de transporte público para las mismas.

El estudio destaca, entre otras cosas, que el 65% de los encuestados está consciente de la presencia de los taxis informales en las zonas que frecuentan y creen que esto se justifica por el desempleo generalizado, lo que hace que las personas se decanten por este tipo de actividad, y porque existe déficit de taxis amarillos o de transporte público (buses urbanos, rurales, Trolebús, Corredor Oriental, Sur Occidental y Central Norte, Ecovía).
 
Aplicaciones de servicio de taxis
 

Más allá del incremento de8.693 cupos para taxis formales en el DMQ, los gremios del taxismo están preocupados por la emergencia de otras opciones de servicio, que usan aplicaciones tecnológicas para conectar a los clientes con las unidades de transporte.

El 10 de abril del 2017, los taxistas convencionales realizaron una paralización en protesta contra la competencia desleal de las empresas que prestan servicio ejecutivo, pues registran su actividad como comercialización y dotación de tecnología y no como servicio de transporte, con lo que eluden la normativa que regula esta última actividad.

En la ciudad de Quito funcionan varios servicios basados en aplicativos informáticos,  como Unitaxi, Easy Taxi, y recientemente Cabify. Esta última fue prohibida en Guayaquil, mientras que en Quito todavía se trabaja en normar su uso.

La aplicación Cabify ofrece transporte en automóviles privados, y determina el precio del servicio por kilómetro rodado, por lo que no incide el factor tráfico. Además, mientras que en el servicio de taxi convencional el usuario paga la carrera con efectivo y no sabe con anticipación cuánto va a pagar, las nuevas aplicaciones como Cabify incorporan medios de pagos electrónicos como la tarjeta de crédito y débito y el usuario sabe con antelación cuánto le costará su trayecto. La asignación de un auto en esta aplicación depende del tiempo que el usuario esté dispuesto a esperar, por lo que toma en cuenta las necesidades de este y es relativamente rápido. Asimismo, la aplicación antes mencionada contempla el uso del GP,S por lo que cuando el usuario pide una unidad, es posible ver en el lugar en el que se encuentra la misma y también monitorear el trayecto desde que el usuario aborda el vehículo hasta cuando llega a su destino.
 

 

Foto: Líderes
 
Además, el momento en el que se asigna un auto al usuario es posible contar con todos los datos del conductor y del auto, aspectos que brindan mayor seguridad. Los conductores que brindan este servicio y que trabajan con esta aplicación, son evaluados, entre otros aspectos, en la calidad de trato al usuario, y esto parece ser lo que más valoran los usuarios del servicio, además de la seguridad que brinda este tipo de unidades.
 
Conclusiones

El proyecto de ordenanza apunta principalmente a la regulación de la relación oferta-demanda del servicio de taxis,con el incremento de 8.693 cupos para que los taxistas informales se incorporen a la formalidad, y con la regulación a las cooperativas para que asignen unidades que trabajen en la noche y la madrugada para garantizar la cobertura del servicio durante las 24 horas. Asimismo, se incluyó la obligatoriedad de que al menos el 10% de los agremiados sean mujeres.

El proyecto de ordenanza no solo aumentará los cupos para que más taxis informales se regularicen sino que pretende se incorporen herramientas para el mejoramiento de la calidad del servicio, la cobertura y el acceso, el fomento del uso de dispositivos tecnológicos por parte de los operadores, como GPS, aplicaciones móviles que faciliten la asignación de un vehículo para el usuario y le informen los costos por anticipado, así como sistemas de pago con tarjeta para promover la seguridad personal de los usuarios, verificación de requisitos de idoneidad de los conductores, capacitaciones y evaluaciones periódicas.

La normativa, sin embargo, no regula nuevas modalidades de prestación del servicio, como las ofertadas por Easy Taxi, Unitaxi y Cabify. Las ventajas que estas modalidades brindan a los usuarios pueden reducir la demanda de los taxis convencionales y profundizar los conflictos del sector. El reto de Quito, al igual que el de la mayoría de ciudades del mundo, es canalizar el indetenible cambio tecnológico, promoviendo la incorporación de los actuales actores de la movilidad en las nuevas tecnologías sin perder de vista los objetivos estratégicos de la ciudad, donde el bienestar de los ciudadanos es crucial.