Fotografía: sihaylafoto.blogspot.com 

La marcada época invernal que sufrió Quito en este invierno 2017, ha mostrado claramente su vulnerabilidad, y especialmente la de sus zonas más antiguas. De acuerdo a una encuesta aplicada por el Instituto de la Ciudad en colaboración con el Instituto Metropolitano de Patrimonio (Encuesta Multipropósito del Centro Histórico, 2016)[1], existe una alta percepción en la población del peligro a lluvias, así como a sismos, fuego, etc.

El tema de la gestión de riesgos es esencial para un centro histórico como el de Quito, con edificaciones muy antiguas asentadas sobre una geografía accidentada. Además, dentro de la historia de la expansión urbana de Quito existen algunos hitos de modificación de condiciones naturales como el relleno de quebradas, lo que cambió las condiciones edafológicas de la zona (IRD / ORSTROM, 1988). Hay que considerar que una buena parte del CHQ, especialmente la Zona Envolvente Oriental y el Eje 24 de Mayo se encuentran en laderas. Además existe una historia de actividad volcánica y de movimientos telúricos que inclusive han afectado al patrimonio monumental gravemente (terremoto de 1987, el más cercano, UNESCO, 1987). En temporada de lluvias, se multiplican las noticias de afectaciones a viviendas del CHQ, dado que se trata de construcciones que por sus materiales y edad, son más vulnerables a fenómenos metereológicos.

El Atlas de Amenazas Naturales del DMQ, señala que el 70% del territorio capitalino está expuesto a alguna clase de riesgo natural. Buena parte de la ciudad está ubicada sobre zonas escarpadas, pues alrededor del 50% del Distrito está ubicado sobre las estribaciones de la cordillera Occidental. Esta situación vuelve susceptible al territorio de que ocurran, sobre todo, aludes. (El Telégrafo, 22 abril)


Existieron colapsos de casas en Quito, (El Telégrafo, 13 abril) especialmente en la zona del CHQ. Los problemas se presentaron en Chimbacalle (sur), San Roque, La Libertad y en la calle García Moreno y Esmeraldas (centro histórico). Se reporta que no hubo heridos pero que las familias que vivían en esas casas tuvieron que ser llevadas a hogares de acogida. El director del COE mencionó que el verdadero problema no son las lluvias sino la falta de mantenimiento a las viviendas.

Estas afirmaciones se sostienen con los datos que arrojó la encuesta, donde se resalta que existen dos factores de riesgo que van de la mano en Quito, las inundaciones y las lluvias. 

Fuente: Encuesta ICQ – CHQ, 2016

Elaboración: ICQ, 2017

El riesgo ante inundaciones es percibido como alto por los habitantes del CHQ, aunque tiene la particularidad que la respuesta “no sabe” llega a un 12,5% de los consultados. Aun así, la percepción de riesgo total, 10, la tienen el 25,23 % de los encuestados. Como se observa en el gráfico, la percepción de riesgo medio hacia alto, es decir de 5 a 10, son las respuestas predominantes. Esto evidencia la vulnerabilidad de Quito ante fuertes lluvias, donde las zonas bajas se anegan y las altas sufren de deslaves, algo que va más allá del sistema de alcantarillado o desagüe y tiene que ver con los cambios a la morfología edafológica, y la erosión de laderas y bosques protectores. 

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A manera de inventario de bienes patrimoniales afectados, el Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP) indica que de un total de 461 bienes monitoreados, en su mayoría de propiedad privada, 214 presentan afectaciones bajas, 176 afectaciones medias y 81 afectaciones altas, de estas 33 presentan problemas estructurales. En 11 de las 33 viviendas que presentaban afectaciones altas se realizarán apuntalamientos, limpieza y remoción de escombros y la colocación de sobrecubiertas provisionales en áreas afectadas. (La Hora 2 de mayo). En un informe sumario de todos los incidentes acaecidos por la temporada invernal, la Secretaría de Comunicación del Municipio de Quito indica que en el período que va de octubre del 2016 a mayo del 2017 se atendieron un total de 965 emergencias en Quito. Comparado al mismo periodo entre 2015 y 2016, hubo 300 emergencias más, por eso el Municipio ha calificado a este período como una de las épocas lluviosas más fuertes de los últimos 30 años. (El Universo, 12 de junio)

El desglose de las 965 emergencias es (El Universo, 12 de junio, elaboración ICQ): 

ESTRUCTURAL

HUMANO

VIVIENDA

443 movimientos en masa

2 personas fallecidas

23 patrimoniales afectadas

244 inundaciones

26 personas heridas

132 no patrimoniales

184 colapsos estructurales

86 familias evacuadas



94 caídas de árboles

310 personas evacuadas




Para la época lluviosa el Municipio destinó 15'501.915 de dólares, los mismos que se destinaron a la construcción de muros de contención, conformación de taludes y cunetas, entre otros trabajos. (El Universo, 12 de junio)

 

Fuente: Encuesta ICQ – CHQ, 2016

Elaboración: ICQ, 2017

Como se analizó antes, el temor a inundaciones está ligado con la percepción de riesgo ante lluvias y granizo. El 27,37% de los consultados sienten riesgo total ante lluvias/granizo, mientras que si sumamos a quienes contestaron sentir riesgo medio a alto, es decir de 5 a 10, tenemos que un 88 % de habitantes del CHQ están conscientes de lo que significa una lluvia o granizo fuerte en la ciudad.

De acuerdo a El Comercio (4 de abril 2017) en este año, el COE ha realizado 92 inspecciones a viviendas con afectaciones estructurales. De ellas, 35 casas presentaron daños considerables, 10 de ellas patrimoniales. Las viviendas antiguas, que se ubican mayoritariamente son construidas de adobe, en temporada lluviosa el líquido ingresa por las porosidades, satura la pared, y la vuelve frágil como lodo. Por eso cuando llueve, las construcciones de adobe son las más afectadas y justamente la mayoría de edificaciones dañadas están en el centro, donde existen construcciones antiguas.

Fotografía: www.elcomerico.com

Según Jacobo Herdoíza, secretario de Hábitat del Distrito Metropolitano de Quito, el Municipio trabaja en la creación de un proyecto normativo que se enfoca en reconocer las construcciones informales en la ciudad, y prevé un reforzamiento en la estructura de las casas con el fin de dar mayor resistencia particularmente a las viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo.

En definitiva, las consecuencias de las fuertes lluvias alertan sobre la necesidad de la planificación y prevención de manera integral, especialmente en las estructuras de las zonas consideradas vulnerables o de riesgo. En el caso del CHQ, el cuidado de la vivienda patrimonial debe ser parte de esfuerzos integrales con la ciudadanía, donde prime el principio de equidad en los programas de restauración. Existen casas patrimoniales que tienen habitantes que no pueden compartir los gastos de una restauración, es necesario realizar un mapeo de estos casos para aplicar otro tipo de medidas que conlleven no sólo la conservación del patrimonio, sino la protección de la vida de los ciudadanos. 


[1] Se encuestó por muestreo a 1966 hogares dentro de la delimitación del Centro Histórico del Plan Especial 2003 repartidos en 4 zonas por tipo de uso: Zona Envolvente Oriental, Zona Envolvente Occidental, Núcleo Central, Eje 24 de Mayo. La muestra es representativa por cada zona.