El panorama regional
En el segundo semestre del presente año, las perspectivas económicas de Latinoamérica para 2016 registran un ajuste leve hacia el alza con relación a las proyecciones de inicios del año. No obstante,  los organismos internacionales coinciden en que la economía de la región se contraerá en este año, debido a la caída del precio de los commodities, la contracción de la demanda interna de los países, la desaceleración de la economía china y la inestabilidad de los mercados financieros internacionales.

En julio de 2016, la Cepal  anunció una proyección de contracción del PIB regional para 2016 en 0,8%, mientras que el FMI ajustó ligeramente sus proyecciones, al pasar de -0,5% en abril a -0,4%. Por su parte, el Banco Mundial (BM) calculó una contracción de 1,3% para la región. Cabe señalar que la evolución del crecimiento es heterogénea a nivel de subregiones y países. Tal es el caso de Centroamérica, que se ve beneficiada por la caída del precio de la energía y la expansión de la demanda agregada, mientras que las economías del sur se enfrentan a un importante deterioro de los términos de intercambio, así como la caída de la demanda externa.


Desacuerdo en las estimaciones para la economía ecuatoriana

Con relación al Ecuador, en los supuestos macroeconómicos para el diseño de la proforma presupuestaria de 2016 (presentada en diciembre de 2015 por el Ministerio de Finanzas) se estimó que el PIB crecería 1% en este año. Sin embargo, a inicios del año se realizó una reestimación de la previsión a una cifra del 0,4% ante la persistente caída del precio del petróleo y el recorte del gasto público.

En el primer trimestre, el PIB del Ecuador cayó 1,9% con respecto al último trimestre del año pasado y se contrajo 3% frente al mismo periodo de 2015. Este resultado dista significativamente de la meta planteada de 0,4% y representa la mayor caída de la producción desde el año 2001. El segundo trimestre del año tampoco promete cifras esperanzadoras, debido al devastador efecto del terremoto de 7,8 grados que azotó a la costa ecuatoriana el 16 de abril y que causó pérdidas que ascienden a $ 3.344 millones (M), según estimaciones oficiales.

El BCE anunció que se está trabajando en el cambio en las previsiones de crecimiento por la necesidad de recalculo de las cifras a raíz del terremoto. Hasta la fecha, únicamente se cuenta con el pronunciamiento de Diego Martínez, gerente del BCE, en rueda de prensa (22 de julio de 2016), quien dijo sin mayores argumentos ni cifras, que para final del año la economía se recuperaría debido a que el país saldría de su sexto ciclo de desaceleración bajo tendencia, según el análisis del ciclo económico adelantado.

Por parte de los organismos internacionales, la Cepal prevé que el Ecuador decrecerá 2,5 % este año, pese a que apostaba por una cifra positiva de 0,3% en diciembre de 2015. Por su parte, el FMI rebajó drásticamente su previsión para 2016 ya que en octubre de 2015 estimó que Ecuador cerraría el 2016 con 0,1%, y en abril de este año (antes del terremoto), bajó su previsión a -4,5%. En julio, el FMI ajusto nuevamente las cifras y reiteró que la economía ecuatoriana se contraería este año, pero a un ritmo más lento que el proyectado en abril. Similarmente, el BM afirmó en junio que el PIB cerraría el 2016 con una caída del 4 %, pese a que en enero estimó que decrecería la mitad (-2 %).

En el ambiente académico nacional, el director de Cordes, José Hidalgo, estima que la economía caerá 3,5% debido a la contracción del consumo de los hogares y el Estado, como se puede evidenciar en los menores niveles de recaudación del IVA y en los recortes de la inversión pública. En concordancia, el coordinador del Reporte de Consistencia Macroeconómica de la PUCE, Nicolás Acosta, señaló en una entrevista que “la tendencia seguirá por la contracción del consumo e inversión” y prevé que el PIB decrecerá en 2,1% en 2016.

Gráfico 1: Previsiones de crecimiento del PIB en 2016 según varias fuentes
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Fuente: ICQ- Elaborado a partir de cifras publicadas por cada institución.

Al respecto, el presidente Rafael Correa indicó que probablemente se presenten cifras negativas en el segundo trimestre de 2016 a consecuencia del terremoto. No obstante, el mandatario difiere de las estimaciones del FMI y manifestó su optimismo para el segundo semestre del año al argumentar que ha mejorado el desempeño de ciertos sectores productivos a partir de junio y que la reconstrucción de la costa propiciará un efecto multiplicador en la economía. Así mismo, Correa aseveró que las medidas de política adoptadas por su gobierno acertarán en la reactivación productiva en este año, a pesar de las dificultades. Incluso, señaló que, “con un poco de suerte”, el país crecería en el 2016.

Entre los argumentos que sustentan la previsión de un mejor desempeño de la economía en el segundo semestre está la recuperación de los precios del petróleo. En enero, el precio promedio del crudo WTI fue de $ 31,46 y, para mayo, el promedio ascendió a $ 46,89. Sin embargo, varias fuentes consideran que, para lo que resta de 2016, no se esperan variaciones significativas respecto de lo observado en el segundo trimestre del año, lo que implica que en 2016 el promedio de los precios será menor al promedio de 2015. Por ejemplo, la Cepal estima que el precio promedio del petróleo crudo disminuirá 21% respecto de 2015, cuyo promedio fue de $ 48,74.

Otra consideración para apostar en la recuperación es la mayor disponibilidad de financiamiento externo e interno. A partir del terremoto, se abrieron varias líneas de crédito de contingencia, como el financiamiento por $ 364 M proporcionado por el FMI con la finalidad de solventar las necesidades de balanza de pagos. Además, el 25 de julio de 2016 se colocaron bonos soberanos por $ 1.000 M a una tasa de 10,75%. Según el Ministerio de Finanzas, estos recursos financiarán parte del Presupuesto General del Estado del 2016 correspondiente al Plan Anual de Inversiones.

Así mismo, en rueda de prensa (13 de julio de 2016), Julio José Prado, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador, dijo que “la banca se encuentra lista y dispuesta para poder entrar en esta nueva etapa del ciclo” e informó el compromiso de la banca privada de otorgar $ 10.000 M en créditos en el segundo semestre del año. Esta meta es mayor si se compara con el desembolso de créditos en el primer semestre de este año que fue aproximadamente de $ 7.800 M y $ 6.000 M en el último trimestre del 2015.

Por otro lado, se mantiene la presión de la apreciación del dólar sobre la competitividad de las exportaciones ecuatorianas. Desde enero del 2015 a junio de 2016, el dólar se ha reevaluado 2,1% con respecto al euro, 6,2% frente al yuan chino y 20,6% con relación al peso colombiano. El fortalecimiento de la moneda norteamericana se debe principalmente a las expectativas de los inversionistas sobre la recuperación de la economía de los EE.UU y la inminente subida de las tasas de interés norteamericanas anunciadas por la FED.

Conclusiones

Las previsiones y resultados de la economía ecuatoriana para el presente año han generado un intenso debate entre el oficialismo, la oposición y la academia para definir si el país se encuentra o no en crisis. El BCE identificó cuatro situaciones en ciertas variables económicas, de las cuales, al menos tres se deben cumplir para considerar que la economía está atravesando una crisis: más de dos trimestres de crecimiento negativo interanual, tasas anuales de inflación o deflación mayores al 30%, reducción de los depósitos o créditos en el sistema financiero en al menos un 20% y un crecimiento anual del desempleo mayor a dos puntos porcentuales.

El BCE asegura que la situación del país no encaja dentro de esta definición de crisis ya que solo cumple con uno de los cuatro criterios, es decir, se ha registrado tres periodos negativos de crecimiento. Por su parte, el presidente Correa también ha señalado, en reiteradas ocasiones, que “académicamente” el país no se encuentra en crisis. Por otro lado, varios expertos cuestionan la validez de los parámetros planteados por el BCE y argumentan que según las mediciones del oficialismo, países como España y Grecia tampoco habrían atravesado crisis económicas.

Además, existen varios cuestionamientos sobre las medidas de política económica que se han tomado en el país. Tal es el caso del endeudamiento público. Según varios analistas, la deuda pública ya excede el límite constitucional si se consideran las preventas petroleras como deuda, además —dada la situación económica del país— las condiciones de los últimos préstamos externos han sido sumamente onerosas. También se argumenta que, en el período de gestión del presente régimen, no se consolidó el promocionado cambio de matriz productiva, por lo quepreocupa la sostenibilidad del modelo económico y se avizoran las consecuencias para la economía del país y para la población en los años siguientes.

En conclusión, el optimismo del oficialismo en el segundo semestre del año se sustenta en varios argumentos que son válidos para corregir las variables en el corto plazo, como la esperada inyección de liquidez en la economía por parte de la banca privada y el financiamiento externo, así como el dinamismo económico que pueda generar la reconstrucción de la costa; sin embargo, estas medidas carecen de sostenibilidad en el mediano y largo plazo. Por otro lado, varios organismos internacionales y analistas nacionales señalan que la contracción del primer trimestre pesará significativamente en el resultado global, el impacto del terremoto dejará una huella importante en el segundo trimestre del año y los factores externos, como la fluctuación del precio de los commodities, del tipo de cambio y la volatilidad en el sistema financiero internacional, probablemente, continuarán afectando la economía de la región y del país.