De acuerdo a la segunda actualización presentada el 12 de abril de 2016 del Reporte de Perspectivas Globales 2016 del Fondo Monetario Internacional, las perspectivas de crecimiento en Latino América son desalentadoras aunque no generalizables. Son precisamente los países exportadores de materias primas, especialmente petróleo, quienes verán desacelerado el crecimiento – o acelerado el decrecimiento - del tamaño de sus economías.

Las perspectivas del reporte muestran que Colombia por ejemplo, crecerá 0,6% más lentamente que el año anterior, Venezuela decrecerá 2,7% más rápidamente que el año anterior y la economía ecuatoriana se contraería en un 4.5%. Brasil por otro parte, seguirá manteniendo el mismo nivel de contracción de 3,8% del año 2015.

Dentro de las tasas de crecimiento negativo, se prevé que los países más afectados serán Venezuela con 8%, Ecuador con 4.5% y Brasil con 3,8%. Sin embargo, a diferencia del resto de países y en palabras del FMI, la situación ecuatoriana está llena de incertidumbre ya que ocurre en medio de la caída del precio del petróleo y la pérdida de competitividad por la apreciación del dólar, lo que lo hace depender de la disponibilidad y capacidad de financiamiento del país.

Horas después de la publicación del reporte, el Ministro Coordinador de la Política Económica, Patricio Rivera, informó que el FMI actualizará las proyecciones para el Ecuador a pedido del país. Esto, para que sea incluido el plan de gobierno del  presente año y no, a palabras del Ministro, a supuestos que no responden a la política económica del país como un recordé adicional de 7 mil millones de dólares incluido dentro del cálculo en las proyecciones del FMI.

Independientemente de la relación clara entre el nivel de recorte fiscal y la cifra prevista de crecimiento por parte del FMI para el Ecuador, la afirmación no carece de validez dado que la variación del crecimiento de la economía ecuatoriana dependería de la disponibilidad de financiamiento del presupuesto estatal considerando las condiciones externas mencionadas anteriormente. Así, aparte del amplio recorte realizado en 2015 (3.200 USD millones) y el previsto para el 2016(2.800 USD millones) (del cual el presidente de la república ha señalado estar orgulloso por ser el mayor en términos proporcionales en toda Latino América) que ha enfriado la actividad económica encadena -consumo y recaudación, el ejecutivo envió el proyecto de ley de equilibrio de finanzas públicas con carácter económico urgente para ser discutido en la Asamblea Nacional. La finalidad de la ley es equilibrar las finanzas públicas principalmente a través de 3 mecanismos: (i) la recaudación a través de impuestos al consumo, (ii) la inversión a través de exenciones de impuesto a la renta a capitales extranjeros multimillonarios, y (iii) la captura de circulante no contabilizado dentro del sistema monetario público a través del dinero electrónico.

El proyecto de ley fue ya aprobado por la Asamblea Nacional, sin embargo, muchas interrogantes quedan abiertas acerca de las posibles consecuencias de la misma. Por ejemplo, (i) ¿Cuál será el efecto a lo largo de los encadenamientos productivos de los sectores considerados en la reforma tributaria? (ii) ¿Cuáles son los sectores y la finalidad de las inversiones que cumplen un mínimo de 5 mil millones (aprox. 5% PIB) para estar exentas del pago de IR?, (iii) ¿En qué proporción el dinero electrónico puede ser utilizado para el equilibrio de las finanzas públicas del país?, (iv) ¿Se mantendrán estas medidas en el corto, mediano o largo plazo?, etc. Hasta ahora más, preguntas que respuestas.

Se ha dicho que en política económica siempre hay ganadores y perdedores y que el bien común es el que debería primar - siguiendo las palabras del mismo presidente. Sin embargo, en una coyuntura económica donde se prevé crecimiento negativo para la región y para el país, donde el consumo, el empleo, y la recaudación tributaria se han contraído, parecería ser que la búsqueda de políticas económicas necesarias para alcanzar el bien común es mucho más ardua. Esto enmarcado entre la oposición particular de los sectores económicos que serían potencialmente afectados y las necesidades de financiamiento de corto plazo del país, un encuentro que finalmente determinará al final del año quien acertó más el FMI o el Ministro Rivera.