El sábado 16 de abril del 2016 un terremoto tuvo lugar en la costa centro norte del Ecuador. Este tuvo efectos devastadores, especialmente en el ámbito urbano, es decir en las ciudades cercanas al epicentro que presentaban mayor porcentaje de construcciones de "hierro y cemento". La tragedia ha vuelto a poner en atención la altísima informalidad en los procesos constructivos.

 

En el Distrito Metropolitanos de Quito, se reportaron 116 familias afectadas por daño estructural leve a sus viviendas, además de 7 familias cuyas casas no son habitables y se encuentran en albergues. En el cantón San Miguel de Los Bancos existen 44 familias afectadas y en Pedro Vicente Maldonado 9 viviendas afectadas (La Hora, 21 Abril). Respecto al Patrimonio, el IMP emitió un informe en el que se señala que las fisuras y los desprendimientos menores, de 23 casas patrimoniales, demuestran la falta de mantenimiento por parte de los propietarios de las viviendas que se vieron afectadas por el terremoto del 16 de abril. 21 casas patrimoniales afectadas, se encuentran en el Centro Histórico (La Hora, abril 27).

 

La preocupación por la revisión estructural de las edificaciones del DMQ se ha intensificado ya que según la Secretaría de Hábitat y Vivienda, las viviendas de 700 barrios informales se han construido sin contar con la aprobación de planos; a esto se suma que el 50% de las adecuaciones que se han hecho en esas y otras edificaciones tampoco cuentan con los permisos correspondientes. Según el Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha, el 60% de edificaciones no tiene revisión estructural (La Hora, Abril 22). El secretario de Hábitat ha señalado que se intensificarán los controles y se facilitarán los trámites para permisos. Un concepto que se ha puesto en boga desde estos hechos ha sido el de la "resiliencia de las ciudades" lo que debería implicar el garantizar que las ciudades sean seguras, regulando los sistemas de construcción y controlando su aplicación (El Comercio, Abril 26), donde no solo es un tema de infraestructura física sino de una planificación con enfoque integral e intersectorial para que las urbes tengan beneficios sociales, económicos, ambientales, de infraestructura, con especial referencia a la población pobre y vulnerable.
 
La Federación de Cámaras de la Construcción, recorrió Manta y Portoviejo, y confirmó la falta de cumplimiento de las Normas Ecuatorianas de la Construcción (NEC) Resulta esencial una campaña para concienciar a la ciudadanía del riesgo de las construcciones que no respetan la norma, especialmente en el contexto de un movimiento telúrico. Es importante que el maestro de obra entienda que debe respetar los planos y aplicar normas de seguridad básicas a la hora de construir. Una de las recomendaciones del presidente de esta Federación es la creación de un comité técnico que no solo realice actualizaciones a las normas, sino que también sea el encargado de hacer controles permanentes en las construcciones y evaluar los tipos de suelo. Además, los materiales inadecuados también son un problema ya que las poblaciones cercanas al océano suelen construir con arena y agua de mar, materiales que corroen el hierro por lo que la estructura se debilita.(El Telégrafo, Abril 27) Así mismo en el evento "Ciudad-Región-Reconstrucción" (El Telégrafo, Abril 29) que reunió a gremios de la construcción locales, se indicó la necesidad de  pasar de material rígido como bloque o ladrillo a planchas de mayor flexibilidad, además debería existir fiscalización de cada construcción que se realiza. Casualmente el arquitecto japonés, Shigeru Ban llegó al Ecuador para promover el uso de estos materiales y técnicas de construcción más flexibles, temas en los cuales es experto (La Hora, 4 de Mayo)
De vuelta a lo institucional, después del terremoto del 16 de abril, los miembros de la Comisión de Gobiernos Autónomos de la Asamblea, socializan el proyecto de ley de Ordenamiento Territorial y Uso del Suelo que fue aprobado en primer debate el año pasado (Telégrafo, 2 mayo). Ahí se analiza la informalidad, la falta de aplicación de las normas de construcción y la necesidad de una correcta planificación urbana. Según un funcionario del Miduvi, el 79% de los cantones tiene un crecimiento fuera del límite urbano, de ahí la necesidad del proyecto de ley.

 

Se suma a estas voces Jorge Merlo (Presidente, Colegio de Ingenieros Civiles de Pichincha), y señala que Quito es una ciudad vulnerable a sismos, y, si el epicentro hubiese sido aquí, se hubiese lamentado la pérdida de muchas vidas ya que según la Secretaría de Hábitat y Vivienda, el 70% de las edificaciones en Quito se hicieron sin respetar ninguna norma. (La Hora, 3 de mayo).

 

En definitiva la altísima informalidad de la construcción en nuestro país y, por ende en las zonas de mayor concentración urbana como Quito, se vuelven factores de riesgo al momento de una tragedia, por lo que se debe crear conciencia en la ciudadanía de la vital importancia de construcciones técnicamente edificadas. Los gobiernos locales, por su parte deben garantizar esta calidad técnica volviéndose aliados de la ciudadanía en el diseño y fiscalización de las obras, desburocratizando los procesos, para que en el momento de inevitables fenómenos naturales, estos no se conviertan en tragedias. La inequidad también se expresa en este tipo de fenómenos ya que usualmente las construcciones más informales son las que se realizan en barrios populares o periferizados, es decir por gente de escasos recursos que se garantizan a como dé lugar su derecho a la ciudad. Casualmente los que son económicamente más vulnerables resultan los más afectados.